Llevo más de un mes sin barrer ni recoger mi cocina mágica, y sobre todo sin cocinar en ella, pero no os creáis que no he encendido el horno, sí por supuesto e incluso casi todos los días, pero ha sido en otras cocinas. Así que hoy quería preparar tranquilamente una tarta selva negra, que por cierto nunca había hecho en casa, y todavía me pregunto porqué, pues ha resultado una delicia.

La ventaja de vivir en el campo es que en un momento y en cualquier lugar puedes encontrar un cerezo salvaje lleno de fruta y venir para casa con unas cerezas que no tienen comparación en sabor a las compradas.

Para esta tarta las cerezas deben de ir confitadas, pero no a la manera de las que vienen en las tiendas tan rojas y dulces, sino compotadas con un poco de agua y azúcar de forma más natural. Aunque os parezca un paso pesado de hacer, os aconsejo que lo sigáis, puesto que con la otra variedad de cerezas la tarta sería demasiado dulce y empalagosa.

Para el bizcocho he seguido la receta de la tarta de chocolate, pues me parece una combinación de ingredientes magnífica y que de momento nunca me ha salido mal y ya son varias las veces que lo he repetido como base para distintas recetas.

Tarta Selva Negra

Ingredientes para una tarta de doce raciones

 

  • 100 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 250 ml de leche
  • 15 ml de vinagre blanco
  • 2 huevos L
  • 200 g de azúcar
  • 100 g de chocolate de repostería de calidad
  • 15 g de cacao en polvo
  • 300 g de harina de repostería con levadura
  • 1 cucharadita de café de bicarbonato sódico
  • 300 g de cerezas + 150 ml de agua + 150 ml de azúcar
  • 500 ml de nata + 100 g de azúcar

Comenzar haciendo las cerezas confitadas. Para eso en una olla echar el azúcar y los 150 mililitros de agua y ponerlo al fuego bajo durante diez minutos. Mientras lavar y despepitar las cerezas con cuidado. Añadirlas al almíbar ligero y cocerlas durante veinte minutos. Dejarlas enfriar. cuando estén frías trituras una cuarta parte de ellas para preparar como una especie de mermelada.
Para el bizcocho comenzar precalentando el horno a 160 grados con turbo o a 170 con calor arriba y abajo. Engrasar un molde desmontable de 20 centímetros forrando su base con papel pergamino.
En un bol mezclar la leche con el vinagre y dejarlo reposar durante quince minutos. Derretir el chocolate al baño maría.
Mientras batir la mantequilla con el azúcar hasta que aumente de volumen. Añadir los huevos batidos de uno en uno, el chocolate derretido, y la harina con el cacao en polvo y el bicarbonato.Mezclar bien los ingredientes para después incorporar la leche formando una masa suave.
Repartir la masa en el molde y alisar la superficie, horneandolo durante una hora o hasta que veáis que al pincharlo con un palillo este salga limpio .Dejarlo enfriar durante diez minutos y después pasarlo a enfriar a una rejilla.
Batir la nata con el azúcar hasta que forme picos. Cortar el bizcocho en tres partes y pincelar cada capa con la mermelada de cereza. Colocar encima unas pocas de cerezas confitadas y una capa de nata montada. Repetir la operación con el otro disco dejando un poco de nata y unas cerezas para decorar la superficie de la tarta.

 

Me imagino que ya habréis comenzado las vacaciones, disfrutad y sed felices, nos vemos pronto

Mil besos

ESTHER

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