En el siglo XVI, el syllabub ya era una receta muy popular. Se trataba de un brebaje dulce y espumoso. Pero con el paso del tiempo, los usos y costumbres lo fueron transformando y más que una bebida, pasó a ser un postre.
El nombre syllabub, es la unión de dos vocablos: sylla, que era un vino dulce elaborado en la región de Champagne (Francia) y bub, que en la jerga isabelina designaba a las bebidas burbujeantes.
La receta original era bastante simple: se mezclaba leche entera (que entonces era recién ordeñada y conservaba toda la materia grasa, por lo cual tenía buena densidad), azúcar y vino dulce o de frambuesas. Se batía todo, y se servía como trago.
A esta receta básica se le podía agregar jugo de limón, frutas molidas, nuez moscada rallada o claras de huevo, para darle mayor esponjosidad. También podía sustituirse la leche por crema o el vino por sidra u otra bebida dulce.
Durante el siglo XIX la tecnología también se fue empleando en la cocina, y esta bebida se fue desarrollando. Por ejemplo, se creó el batidor de syllabub, un aparato en forma cilíndrica que no era más que un pequeño tanque con émbolo para airear y batir más la mezcla. Con este batidor, se podía lograr mucha más espuma en la mezcla.

 

 

Esta es la historia del Syllabub, en mi casa lo hice y lo probamos con desconfianza, pensando ya de antemano que no nos iba a gustar. Pero… nos sorprendió gratamente. Es como una crema suave, pero con toda la fuerza del licor, eso si no apto para los peques de la casa. La verdad es que es tan fácil de hacer y con ese sabor distinto y especial que lo voy a repetir más a menudo.

Syllabub

Ingredientes para 4 copas:

  • 60 gr de azúcar glass
  • 60 ml de sherry o jerez
  • 2 cucharadas soperas de coñac
  • 2 cucharadas soperas de zumo de limón
  • Ralladura de medio limón
  • 33o ml de nata para montar
  • una pizca de nuez moscada
  • 20 gr de avellanas picadas para decorar
  • 4 ramitas de romero para decorar

En un bol poner el azúcar, el jerez, el coñac, el zumo de limón y la ralladura. Tapar con film transparente y dejarlo a temperatura ambiente toda la noche. Se mezclarán los sabores.

Al día siguiente echar encima la nata bien fría y la pizca de nuez moscada encima de la preparación anterior y batir con varillas hasta que la nata empiece a formar picos.

Repartir en cuatro copas, espolvorear con unas avellanas picadas groseramente y decorar con una ramita de romero. Servir frío.

Es muy importante que la nata esté bien fría para que consigáis montarla bien, si veis que tarda, meter un ratito el bol en el congelador durante unos cinco minutos y seguir batiendo. A la nata le cuesta subir con el líquido pero acaba haciéndolo.

Fuente de la historia del syllabub: Vía Gourmet

Buena semana a todos

ESTHER

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