El brownie, ese pastelito encantador con gran cantidad de mantequilla y chocolate pero que conquista al más reacio a los dulces. A mi es cierto que ya me ha engatusado desde hace mucho tiempo, pero después de probar muchas recetas que había copiado de revistas, libros e incluso muchos blogs no daba con mi brownie perfecto, siempre faltaba o sobraba algo.

Tengo un libro maravilloso, que muchos conoceréis, de una repostera llamada Julie Andrieu, que en su obra “Chocolate” tengo que decir que nunca me ha fallado una receta, incluso aquellas que a primera vista parecen raras o que mezclan ingredientes extraños han salido bien. Así que probé su brownie y por fin he dado con lo que para mi es la receta ideal, ni demasiado mantequilloso ni seco, suave y blandito por dentro pero con su toque crujiente en la corteza, vamos, todo en su justa medida. Si tenéis oportunidad de echarle un ojo al libro y de comprarlo, no lo dudéis, sobre todo si sois chocolateros como yo, pues para nada os va a defraudar, es más, lo tendréis como una joyita en vuestra biblioteca gastronómica.

 

Brownie de chocolate y nueces

Ingredientes:

  • 3 huevos L
  • 200 gr de chocolate de buena calidad
  • 200 gr de mantequilla + 15 gr para untar el molde
  • 180 gr de azúcar
  • 2 sobres de azúcar vainillada
  • 80 gr de harina tamizada
  • 50 gr de nueces en trozos groseros

Comienza precalentando el horno a 200ºC. En una sartén tuesta unos minutos las nueces para que tengas más aroma. Unta con mantequilla un molde cuadrado de unos 22 x 22 cm o una fuente rectangular de hornear.

Derrite el chocolate al baño María y añade la mantequilla removiendo hasta que se funda entre el chocolate.

Bate los huevos con los dos tipos de azúcar. Añade poco a poco la harina tamizada y las nueces en trocitos. Añade la mezcla de chocolate y mantequilla, remueve con una espátula y echa la masa en el molde.

Hornea durante 20 minutos.

Prepara una bandeja más grande que el molde con un poco de agua helada y unos cubitos de hielo. Cuando saques el molde del horno sumérgelo con cuidado en esta agua helada y déjalo enfriar así. Detener la cocción con agua helada hace que se obtenga un brownie crujiente por fuera y que se deshaga por dentro.

Sirvelo como mínimo una hora después de haber salido del horno, con una bola de helado o nata montada.

 

Tenéis que probarlo para ver si también es vuestro brownie perfecto. Ya me contareis…

Buen fin de semana a todos

ESTHER

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