Con la cantidad de bizcochos que he preparado en mi vida y resulta que nunca había hecho uno de café. Así que estos días que me tengo que levantar bien temprano, nada mejor que este cake para despejar y afrontar el día con más ganas.

Como además había preparado un queso fresco para Directo al paladar y me había sobrado un montón de buttermilk, decidí que esta sería mi receta, pues entre los ingredientes lo pedía y para una vez que tenía el auténtico y no lo tenía que preparar con el sucedáneo de leche y vinagre, lo quería utilizar a toda costa.

La forma de preparalo me recordó a cuando hago los cupcakes, pues recomiendan alternar el buttermilk con la harina en tres tandas. Lo cierto es que éste le aportó mucha suavidad y para ser un cake sin fruta era muy, muy jugoso.

Lo más sorprendente es que no pedían como habitualmente café instantáneo, sino que se debe emplear café molido natural. No os preocupéis si lo preparáis, yo también estaba un poco reticente a usarlo y sin embargo el resultado fue magnífico, el justo sabor a café sin resultar empalagoso y no se notan cuando lo tomas los granitos como en un principio yo pensaba.

 

 

Bizcocho de café

Ingredientes:

 

  • 200 g de harina para bizcochos con levadura incorporada
  • 1 cucharada sopera de café molido
  • 140 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 200 g de azúcar
  • 2 huevos L a temperatura ambiente
  • 80 ml de buttermilk o 80 ml de leche más 1 cucharadita de café de vinagre blanco, dejando reposar quince minutos.

– Comenzaremos precalentando el horno a 180 grados. Engrasamos un molde alargado de cake de unos 22 centímetros con spray desmoldante o mantequilla fundida. Enharinamos sacudiendo el exceso de harina para que despegue bien.
– En un bol mezclamos la harina con el café molido. En el vaso de una batidora echar la mantequilla y batir dos minutos añadiendo poco a poco el azúcar. Una vez que lo hayamos incorporado seguimos batiendo otros tres minutos hasta que la veamos bien esponjosa.
– Añadimos un huevo y lo incorporamos, después echamos el siguiente y lo mezclamos bien. Entonces es el momento de añadir un tercio de la harina, e iremos alternado con la mitad del buttermilk, así hasta acabar. Horneamos durante 50 o 60 minutos o hasta que lo veamos cocido. Lo dejamos enfriar encima de una rejilla  .

 

Nos vemos pronto.

ESTHER

 

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